Al menos es posible señalar algunas líneas de evolución deseables para avanzar en el conocimiento del mundo, incluido el conocimiento de los sistemas complejos en interacción que son los esquemas sociales.
Me viene esta reflexión a la mente al pasar por mi conciencia la palabra ”Baikonur”, probablemente al haber escuchado alguna palabra de sonido similar en estos días.
Baikonur, Cañaveral, CERN, Cadarache, … Grandísimos proyectos, nula consecución de objetivos. Los cohetes ‘espaciales’ han servido para poner en órbita satélites de comunicaciones y como mucho, para mandar sondas a Marte, cuyo interés es esencialmente nulo pues Marte es un a modo de otra Luna, algo más lejos, es decir, un lugar mucho más inhóspito que el Sahara o el Gobi. La idea de la ”carrera espacial” no eran los satélites de comunicaciones para los teléfonos móviles. Era abrir oportunidades para el ser humano. ¿Que queda de ese objetivo?
El CERN. Tras detectar indicios, solo indicios, de la posible existencia de la partícula Higgs, el CERN se parado durante 2 años, hasta 2015, para ‘aumentar la potencia’. Si se había descubierto el Higgs, ¿Por que parar?. Adicionalmente, el Higgs es uno de los componentes del sistema de quarks y gluones, que, -por definición-, no interaccionan con el átomo ni, claro, con las moléculas o con estructuras superiores. Es cómo investigar sistemas ilógicos donde blanco fuera igual a negro: Una curiosidad, pero sin impacto humano. En el CERN se desarrolló la Internet. Pero ese no era el objetivo del CERN. Si se deben gastar miles de millones tras un objetivo para sentirse satisfechos al conseguir algo útil sin haberse acercado a ese objetivo, el proyecto es un fracaso.






Gracias a la 2 de TVE pude ayer disfrutar de un programa en que el se toma en serio el pensamiento humano y se discrimina la encefalografía plana, a la que tienen a la sociedad cautivada con sus programas del corazón, telediarios manipulados y el sempiterno





